lunes, 23 de agosto de 2010

John Ford pasaba de los cinéfilos sesudos

En 1971, Peter Bodganovich decidió hacer un documental sobre John Ford (El Hombre Tranquilo, 1952; Centauros del Desierto, 1954). Pertrechado con una lista de preguntas sesudas, aspiraba a descubrir los secretos del buen hacer del mítico director. Lo que no se esperaba es que Ford se cerrara en banda, y le diera respuestas de artesano más que de genio inspirado del cine. Las largas preguntas de Bodganovich reciben respuestas tajantes. La entrevista abajo incluida (con subtítulos en castellano) es para no perdérsela, dado que a John Ford le importaba un pito lo que este empollón creyera saber sobre el cine.



Bodganovich seguía la estela de los críticos de Cahiers du Cinéma que también se habían vuelto cineastas (Jean-Luc Godard, Eric Rohmer o Claude Chabrol), y probablemente esperaba emular el éxito de François Truffaut entrevistando a Hitchcock en El Cine Según Hitchcock (libro imprescindible para los cinéfilos, por cierto). Ya había trabado amistad con Orson Welles gracias a una serie de entrevistas, que aparecerían compiladas muchos años después en el libro This is Orson Welles.

No le tengo tirria especial a Bodganovich, aparte de la manía que tiene en aparecer en los extras de DVDs en los que no pinta nada. Gracias a su trabajo como periodista, Orson Welles dejó entrever su trabajo creativo. Pero siempre pecó un poco de listillo, y nunca supo buscarle las vueltas a sus entrevistados; a Welles mismo consiguió sacarle poco acerca de Ciudadano Kane. Bodganovich se encontró con la horma de su zapato gracias a John Ford: aunque a los cinéfilos nos pueda encantar teorizar y analizar películas, a veces los cineastas hacen su trabajo como artesanos, no como artistas.

1 comentario:

jotape dijo...

La verdad es que las preguntas son muy malas...y es claro que a Ford le importa un carajo.